Ya sea que durmieran solas o con compañía; despertarán sobre un lecho intacto o entre sábanas revueltas; se sentaran en el filo de la cama para sentir sus cabellos caer sobre sus mejillas o corrieran a abrir las ventanas mientras sus pantorrillas se marcan con fuerza; degustaran en el principio de su garganta la maldición de una noche seca o en la punta de la lengua la gracia de un encuentro; tuvieran como primera idea el conteo de las horas que sobran o la insuficiencia del tiempo; caminaran por su casa como entre tumbas o rodearan sus muebles como si se tratara de árboles; pusieran de fondo una pieza de música barroca o una canción de rock.
Como quiera que sea, me regocija pensar en las mujeres que esta mañana se lavan pausadamente el coño durante la ducha, como seguramente hace la joven vecina del departamento de abajo, de quien escucho su juego con el agua mientras me encuentro en la duermevela.
Como quiera que sea, me regocija pensar en las mujeres que esta mañana se lavan pausadamente el coño durante la ducha, como seguramente hace la joven vecina del departamento de abajo, de quien escucho su juego con el agua mientras me encuentro en la duermevela.
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