Fragmentos para Sir Gleason:

Por supuesto que uno de vez en cuando se contagia del candor y la tropicalidad de sus congéneres. Uno de vez en cuando participa de sus celebraciones, de sus ritos callejeros y nocturnos de renovación (yo prefiero beber en mi casa, solo, a la hora que me da la gana). Y uno va a sus lugares en la ciudad. Por ejemplo, un remedo de catacumba que quiere hacerla de tugurio, donde la gente asiste para vivir la experiencia del submundo y su escatología sin mucho contratiempo.

Y uno se está ahí, bebiendo, pensando en las personas como personajes, intentando pasar del chisme al mito. Siendo magnánimo con éste o con aquél, para que trasciendan en una ficción instantánea y evanescente. Así hasta que es demasiado querer hacer del simulacro otra cosa y uno, como alguien más dijo, dice: "¡vámonos de aquí, cabrones!". A lo cual, sólo uno responde, uno y su sombra. Para qué más.

Desde la intrafrontera, con sincero afecto:

F.E.

2 comentarios:

Mugreman dijo...

PUTOS A LA VERGA!!!
¿No les da pena exhibir sus joterías aquí?

Carlos Francisco Gallardo Sánchez dijo...

Cuando quieras te invitamos. Para todos hay. Sólo es cuestión de que te relajes, cooperes y, por cierto, aprendas más de las tres palabras que te sabes. Pero bueno, me imagino que tu actitud es punk, o sea, no se te puede exigir más allá de tres acordes para rocanrolear.