<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505</id><updated>2012-01-27T13:24:05.469-08:00</updated><title type='text'>Merodeos e insanías</title><subtitle type='html'>De crónica urbana y otras actividades licenciosas</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-6271845934477387805</id><published>2012-01-27T13:16:00.000-08:00</published><updated>2012-01-27T13:24:05.484-08:00</updated><title type='text'>Carta para una mujer que pasa</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span&gt;“Imaginad, en efecto, que os arrancáis súbitamente a vuestra ciudad, a vuestra vida ordinaria, a vuestros amigos y a vuestra casa. Si conserváis aún vivas las energías del ser, las capacidades plásticas de vivir, no podréis menos de experimentar una saludable ansiedad, un inquieto regocijo: la alegría mística del guerrero que siempre está pronto a partir”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;span&gt;Alfonso Reyes&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Desconozco tu nombre como desconozco las señas del lugar desde donde te escribo. Los desconozco voluntariamente porque sé que de este modo tú y este sitio me habitan sin límites, desbordantes. Haces de luz solar perforando nubes de tormenta, ríos abriendo cauces en la sequía. Entonces me colman y no me pertenezco más: no es éste mi corazón ni ésta mi cabeza ni éstos mis sentidos. Que todo quede claro: ésta no es la ausencia que suscita el despojo, sino la plenitud sin máscaras. No el vacío, sino el infinito. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Te platico cómo inició esto. Aunque sé que mis palabras no serán suficientes para dar cuenta de este grito que congrega todos los gritos, que los vuelve un único caballo galopante. Para ser sincero, esa tarde no se distinguía de cualquiera de mis tardes. Hacía unos meses que, saliendo de la oficina, con el cansancio de la rutina sobre los hombros, me había propuesto deambular por algunos barrios de la ciudad. Llegaba a casa, abandonaba el portafolios en un rincón y me sentaba a la mesa. Descansaba un poco mientras fumaba un cigarrillo. Hacía el recuento de la caminata del día anterior, de sus similitudes y sus variaciones con respecto a otras que le precedían. Personas y establecimientos como bocas cerradas entonando una canción muda; pero también la risa de los niños, el gemido de los amantes, el alarido de los violentos. Sopesaba cada circunstancia, le daba vueltas como si quisiera descubrir su valía entre el conjunto de los hechos. Me convencía de la materia singular de algunas situaciones pero sin sentirme llamado por ningún misterio: ese instante, sereno y arrebatador, que se dispara e hila las cosas para proporcionarnos una trama invisible de la cual formar parte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Entonces me dispuse a salir nuevamente a la calle. Como siempre, antes encendí el foco de la recámara; me gustaba ver la ventana tenuemente iluminada al momento de mi regreso. Ya afuera, me encaminé hacia la avenida principal del rumbo. El cielo de octubre, límpido y suave en su tránsito hacia la noche, parecía imponerse a algunos fantasmas de la lluvia que todo el año había inundado la capital y que acechaban ahora desde la periferia. La gente regresaba a sus hogares; yo me fugaba del mío al delinearse en los rostros y en las fachadas la frontera que se abre con el crepúsculo. Hurgaba en este pasaje entre la luz y la oscuridad imaginando que los seres y los objetos recibían una tregua y se suspendía su definición ordinaria. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText2"&gt;&lt;span&gt;Llegué a una plazoleta de palmeras altas y bancas de piedra, un fragmento de malecón a orillas de una vía rápida. Era la entrada a una colonia que recordaba lánguidamente su vida pasada de puerto, fuera de este valle y esta época. Me interné por una de sus calles y mis pasos se sucedieron como si fueran impulsados por la brisa. A estas alturas sabía que mis paseos eran guiados por los motivos del azar, los cuales algunas veces yo asumía concientemente y otras se desarrollaban sin que me diera cuenta. Un día elegí conformar un itinerario visitando domicilios donde nadie vivía; otro, me dejé llevar siguiendo las divagaciones territoriales de los perros, hermanos de Diógenes; uno más, dominado por las convulsiones del desamor que se transformaba en furia. Del mismo modo ocurría ahora, que mi vagabundeo era un capricho del aire. Fui de esquina en esquina porque era ahí donde el viento me silbaba al oído el derrotero de mi odisea súbita e incipiente. Me pregunté por el dibujo hipotético que podría observarse si fuera posible dejar una estela que no se desvaneciera de inmediato. Y me regocijé pensando, con toda complacencia, en el rostro de piedra del dios acuático que fue recién descubierto en las entrañas del Centro Histórico. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;El origen de este discurrir, de sus asociaciones, se esclareció cuando oí el primer trueno. A hurtadillas, solapados por un viento que en tierra se mostraba inofensivo, los nubarrones avanzaron y la humedad se filtró por los poros del ambiente. Desperté de mi estado que oscila entre el embeleso y el automatismo, y me sorprendí a mitad de un camellón. Había ante mí una casona antigua de dos plantas, terraza al frente y balcones amplios, que parecía difuminarse, no obstante su proximidad física, en la lejanía. Después sólo fue tu imagen. Al doblar la esquina, de ese lado de la acera, tuviste el fondo propicio para desplegar tu andar tranquilo pero resuelto. Tu cabello negro caía sobre un vestido blanco con adornos naranja, que dejaba ver tus brazos y piernas como resplandores del fuego. Sujetabas un girasol como un rostro y pasabas entre las gotas que prologan la lluvia. Cuando el aguacero se desató, sin detener la marcha, abriste un paraguas rojo y volteaste hacia donde me encontraba. Te veías feliz. Fueron apenas unos segundos y eso bastó para que todo cambiara. Y así lo comprendiera. Había sido diáfano y sencillo: una flor resguardando otra flor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Tú probablemente llegaste a tu destino y yo salí tras el mío. Regresé a casa en el transporte público, con la ropa empapada. Me vestí nuevamente. Encontré la mochila que en su tiempo fue un hato de ingenuidades juveniles y ahora delataba cierto pasado de nomadismo ocasional, guardé un poco de ropa y un par de libros. Miré a mi alrededor. Apagué las luces y me largué. Fui a la terminal y tomé un camión hacia el sur. Siempre voy al sur. Y cada vez que avanzo percibo mi impulso por caminar como si intentara adelantarse siempre a mis pensamientos, como si así buscara yo preservar un territorio intocado por la abstracción. Tal vez lo logre. Por ahora recorro camino porque de esta manera me lleno de espacio, paisaje, universo. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-6271845934477387805?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/6271845934477387805/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=6271845934477387805' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6271845934477387805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6271845934477387805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2012/01/carta-para-una-mujer-que-pasa.html' title='Carta para una mujer que pasa'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-3944554950042835103</id><published>2011-12-20T17:40:00.000-08:00</published><updated>2011-12-20T17:42:28.038-08:00</updated><title type='text'>Disección de la espera</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Llegó a casa y cerró puertas y ventanas como si acometiera su clausura definitiva. En la oscuridad de los muros ciegos fundará un reino devastado. Su arquitectura será la de la ruinas. Debe saberse que todo lo hará conforme las cicatrices que se suceden, punto tras punto, en el plano diseñado por un prisionero de sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-3944554950042835103?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/3944554950042835103/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=3944554950042835103' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/3944554950042835103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/3944554950042835103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2011/12/diseccion-de-la-espera.html' title='Disección de la espera'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-5166949910103401095</id><published>2011-09-21T23:16:00.001-07:00</published><updated>2011-09-21T23:16:55.758-07:00</updated><title type='text'>Del Diario nocturno de Chema de la Roma</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Las palabras que usé para nombrarte se queman ahora como hojas secas en un lote baldío. En tu honor, a orillas del incendio, me tomo una Coca Cola en lata bien fría.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-5166949910103401095?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/5166949910103401095/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=5166949910103401095' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5166949910103401095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5166949910103401095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2011/09/del-diario-nocturno-de-chema-de-la-roma.html' title='Del Diario nocturno de Chema de la Roma'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-1006180630673450418</id><published>2011-09-21T23:12:00.000-07:00</published><updated>2011-09-21T23:14:06.593-07:00</updated><title type='text'>De un relato inconcluso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En el camino hacia la azotea, a mí me gustaba pasar la punta de alguna de las llaves sobre la pared de azulejos viejos de los pasillos, sentir el metal rayando una superficie lisa y fría, escuchar el sonido que se producía e interrumpía con las junturas de los mosaicos, las cuales marcaban una especie de ritmo. No es que yo fuera diferente, simplemente tenía una perspectiva propia: tenía las cosas claras. Todo mundo puede tener las cosas claras, el problema es que no es lo mejor para vivir. Así que hay pocas elecciones en este sentido. De hecho pocas veces se elige, únicamente se va a donde se tiene que ir: si tu lugar no está tocando timbres para dar lugar a una broma civilizada, entonces está escupiendo desde las alturas para descubrir o recordar cuestiones básicas, por ejemplo, la fuerza de gravedad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-1006180630673450418?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/1006180630673450418/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=1006180630673450418' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/1006180630673450418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/1006180630673450418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2011/09/de-un-relato-inconcluso.html' title='De un relato inconcluso'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-8535231475471113642</id><published>2010-08-06T12:14:00.000-07:00</published><updated>2010-08-06T12:16:18.407-07:00</updated><title type='text'>Monólogos para la telenovela de mi alma 1</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-Fumo porque te recuerdo- pensé que le contestaba, con nadie a mi alrededor, sólo el parque escurriéndose el agua. Y luego pensé en hacerme el gracioso: la nostalgia es la principal causa de cáncer en los fumadores llorones, le decía.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-8535231475471113642?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/8535231475471113642/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=8535231475471113642' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/8535231475471113642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/8535231475471113642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2010/08/monologos-para-la-telenovela-de-mi-alma.html' title='Monólogos para la telenovela de mi alma 1'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-3319892992017071209</id><published>2009-11-06T20:46:00.000-08:00</published><updated>2009-11-06T20:47:37.725-08:00</updated><title type='text'>Esquirla 16</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Me gustan las cantinas solitarias porque en ellas se remarca la individualidad, por deslumbrante o penosa que ésta sea.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' 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Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-5236404330840196644</id><published>2009-09-27T18:27:00.000-07:00</published><updated>2009-09-27T18:38:46.541-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 15</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ha comenzado por los pies descalzos y vagabundos, cubiertos de inmundicia, el proceso por el cual un hombre se vuelve calle.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-5236404330840196644?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/5236404330840196644/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=5236404330840196644' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5236404330840196644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5236404330840196644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2009/09/esquirla-15_27.html' title='Esquirla 15'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-9071508103914971082</id><published>2009-09-15T09:11:00.000-07:00</published><updated>2009-09-16T18:56:58.610-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 14</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;1.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La única razón por la cual me gusta ir a la playa es porque puedo beber cantidades ingentes de cerveza y mantener la dignidad de un héroe en medio de un largo combate.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;2.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El mar y la cerveza son sustancias hermanas: ambas son propicias para la vida. Lo cual explica, entre otras cosas, que no halla dulzura en ellas. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-9071508103914971082?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/9071508103914971082/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=9071508103914971082' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/9071508103914971082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/9071508103914971082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2009/09/esquirla-14.html' title='Esquirla 14'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-3968506192927354882</id><published>2009-09-15T08:19:00.001-07:00</published><updated>2009-09-15T08:19:55.734-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 13</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La soledad es perra. Y yo tengo su rabia.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-3968506192927354882?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/3968506192927354882/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=3968506192927354882' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/3968506192927354882'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/3968506192927354882'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2009/09/esquirla-13.html' title='Esquirla 13'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-4044544894790803935</id><published>2009-08-31T12:59:00.000-07:00</published><updated>2009-08-31T13:09:51.637-07:00</updated><title type='text'>Pasear a los perros</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El encuentro de nuestros sentidos con aquello que pueden percibir (un olor, un sabor, un sonido, una textura o una imagen) suele lanzarnos ocasionalmente al tiradero clandestino del pasado. Basta el perfume de una mujer desconocida para llegar al recuerdo de otra de quien saboreamos el manantial agridulce de su entrepierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que es esta lógica secreta e imprevisible la que brota frente a ciertos vestigios de animalidad urbana: los breves monolitos de mierda que los perros ofrendan en las calles a dioses que fueron exiliados un día antiguo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la contemplación de este acto de devoción canina, los hombres quisieran revivir tiempos de gloria. Cada noche se les ve, en solitario o con compañía, asidos a frágiles correas siguiendo los pasos de un cuadrúpedo que olfatea la posibilidad del retorno. El ama de casa o el oficinista se descubren aventureros y visten ropas deportivas: hay que sacar a pasear a los perros. Más que buenos amos, son cazadores de un momento. Al principio intentarán llevar las riendas; después, seducidos temerosamente por la nostalgia, se abandonarán al vaivén de una fuerza que tal vez ahora les resulte extraña: el instinto y su poesía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt; Dicho sintéticamente: frente al misterio los perros se cagan de regocijo. Y los amos, de miedo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-4044544894790803935?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/4044544894790803935/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=4044544894790803935' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/4044544894790803935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/4044544894790803935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2009/08/pasear-los-perros.html' title='Pasear a los perros'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-1173861818048633183</id><published>2009-08-17T15:30:00.000-07:00</published><updated>2009-08-18T16:56:32.892-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 12</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El mosquito: un mecanismo de la noche para propagar su insomnio veraniego.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-1173861818048633183?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/1173861818048633183/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=1173861818048633183' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/1173861818048633183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/1173861818048633183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2009/08/esquirla-12.html' title='Esquirla 12'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' 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type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=6054465728183821710' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6054465728183821710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6054465728183821710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2009/04/esquirla-11.html' title='Esquirla 11'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' 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Saberlo por uno mismo es una revelación, que te lo diga otro una estupidez. De cualquier modo, prefiero la fantasía y la inacción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-9082396480462470989?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/9082396480462470989/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=9082396480462470989' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/9082396480462470989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/9082396480462470989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/11/esquirla-10.html' title='Esquirla 10'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-932059334094089661</id><published>2008-09-22T20:16:00.000-07:00</published><updated>2009-08-17T15:14:09.052-07:00</updated><title type='text'>Elogio de la madrugada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Estas horas nos salen al encuentro, como la caída al final de un episodio del río. ¿Qué son?, o mejor dicho, ¿quiénes son estas horas? Podríamos decir que su existencia comienza pasada la medianoche y se extingue cuando el sol cruza la primera ventana. Y sin embargo creo que no hemos dicho nada.&lt;br /&gt;Cierto es que la respuesta a esta pregunta depende del tipo de navegante que seamos. Por ejemplo, están los que deciden que su camino se corta más temprano que tarde y se van a sus camas diciendo con suficiencia “buenas noches, hasta mañana”. O los que son arrastrados por la fuerza de las circunstancias a un lugar que no es el suyo, envueltos en la tragedia, rumiando temas de dolor y sufrimiento. También están los que irrumpen con el estrépito del placer que exige un desvelo enérgico y por el cual los cuerpos revientan, gritan, gimen, balbucean. O finalmente los que entran a estas horas porque quieren contemplar un paisaje, con la misión siempre postergada de descifrarlo&lt;br /&gt;Todos ellos hemos sido nosotros, en uno u otro momento. Desde sus perspectivas hemos visto la madrugada y compartido ciertos retratos predecibles de ella: un territorio prohibido observado desde lejos; un páramo infernal para la condena; un cuarto en penumbras para el ocultamiento de los deseos...&lt;br /&gt;Existe también una concepción distinta, la que guía los pasos de la tribu última, depuración de la noche para tener conciencia de sí misma, mientras el mundo duerme o se turba. Han sido evocados ya, insomnes individualistas que se entregan a una causa perdida pero propia: la curiosidad por la vida, su vida, fuera de la vida, o más certeramente, desde otra vida donde las formas cambian. Un amor al conocimiento de sí mismos los motiva y para ello buscan la tierra escampada de las deshoras.&lt;br /&gt;¿Qué pueden decirnos éstos acerca de la madrugada? Que en ella las horas se deshacen: es la pendiente del tiempo donde las frágiles balsas del día son inútiles, porque más que caer lo que sigue es volar. Si nos acercamos, se escuchará el estruendo de cosas que se precipitan violentamente. Hasta aquí llegaran algunos y está bien, porque en todo caso es bueno saber cuál es nuestro lado del camino.&lt;br /&gt;Pero si se continua, entonces vendrá el silencio en el que esas cosas tomarán su sitio y esperarán su turno para hablar. Los sonidos de la calle llegarán nítidamente, los entresijos de la casa se manifestarán sin ambages, los otros que duermen serán escuchados con atención mientras dan noticia de sus sueños en una lengua desconocida. Pero sobre todo, buscaremos preguntas y respuestas para nosotros mismos, para nadie más. Sí, la madrugada es un campo minado de reflexiones y, con suerte, de revelaciones. Lo esencial puede suceder aquí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Al menos eso dice también el escritor japonés Haruki Murakami, cuando en su novela &lt;em&gt;Crónica del pájaro que da cuerda al mundo&lt;/em&gt; escribe: “A las cuatro de la madrugada, cuando todo estaba en silencio, podía oír cómo crecían las raíces de mi soledad”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Este texto fue leído el 19 de septiembre de 2008 en la sección "Merodeos e insanías" del programa &lt;em&gt;Arte y parte&lt;/em&gt;, transmitido los viernes, de 13:00 a 14:00 horas, por UFM Alterna Radio UAEM, 106.1 fm.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-932059334094089661?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/932059334094089661/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=932059334094089661' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/932059334094089661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/932059334094089661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/09/elogio-de-la-madrugada.html' title='Elogio de la madrugada'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-8107149418954611829</id><published>2008-05-18T21:38:00.000-07:00</published><updated>2008-09-22T11:28:38.475-07:00</updated><title type='text'>Fragmentos para Sir Gleason:</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Por supuesto que uno de vez en cuando se contagia del candor y la tropicalidad de sus congéneres. Uno de vez en cuando participa de sus celebraciones, de sus ritos callejeros y nocturnos de renovación (yo prefiero beber en mi casa, solo, a la hora que me da la gana). Y uno va a sus lugares en la ciudad. Por ejemplo, un remedo de catacumba que quiere hacerla de tugurio, donde la gente asiste para vivir la experiencia del submundo y su escatología sin mucho contratiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y uno se está ahí, bebiendo, pensando en las personas como personajes, intentando pasar del chisme al mito. Siendo magnánimo con éste o con aquél, para que trasciendan en una ficción instantánea y evanescente. Así hasta que es demasiado querer hacer del simulacro otra cosa y uno, como alguien más dijo, dice: "¡vámonos de aquí, cabrones!". A lo cual, sólo uno responde, uno y su sombra. Para qué más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la intrafrontera, con sincero afecto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;F.E.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-8107149418954611829?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/8107149418954611829/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=8107149418954611829' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/8107149418954611829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/8107149418954611829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/05/fragmentos-para-sir-gleason.html' title='Fragmentos para Sir Gleason:'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-7853926621064679665</id><published>2008-05-15T23:36:00.000-07:00</published><updated>2008-05-15T23:46:36.111-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 9</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Quiero enamorarme de una prostituta, así las cosas serán claras desde un principio: todo será por dinero. Sin lugar para la confusión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-7853926621064679665?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/7853926621064679665/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=7853926621064679665' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/7853926621064679665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/7853926621064679665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/05/esquirla-9.html' title='Esquirla 9'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-7200423890538005048</id><published>2008-05-07T00:11:00.001-07:00</published><updated>2008-05-07T00:11:46.029-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 8</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El consuelo del misántropo: su propia y baja humanidad.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-7200423890538005048?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/7200423890538005048/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=7200423890538005048' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/7200423890538005048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/7200423890538005048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/05/esquirla-8.html' title='Esquirla 8'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-4904786288790434119</id><published>2008-05-06T23:51:00.000-07:00</published><updated>2008-05-12T21:59:04.993-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 7</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Una flor es un taladro. Constancia de ello, mis sentidos vulnerados.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-4904786288790434119?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/4904786288790434119/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=4904786288790434119' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/4904786288790434119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/4904786288790434119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/05/esquirla-7.html' title='Esquirla 7'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-5452032117429362784</id><published>2008-05-06T23:49:00.000-07:00</published><updated>2008-05-06T23:50:53.927-07:00</updated><title type='text'>El sueño de un mundo mejor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Dormir en la tarde es lo que más me reconforta en el mundo. Cuando despierto después de una siesta, es como si todo comenzara de nuevo, como si todo y todos fueran merecedores de un abrazo fraternal. De entrada sé que sigo dormido. Y lo demás sigue siendo basura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-5452032117429362784?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/5452032117429362784/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=5452032117429362784' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5452032117429362784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5452032117429362784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/05/el-sueo-de-un-mundo-mejor.html' title='El sueño de un mundo mejor'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-3375891205162342065</id><published>2008-04-02T22:51:00.000-07:00</published><updated>2008-04-02T23:16:45.313-07:00</updated><title type='text'>Tan lejos de Morelos, pero tan cerca del Distrito Federal</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tan lejos de Morelos, pero tan cerca del Distrito Federal. O sobre cultura, identidad e iniciativas colectivas en Cuernavaca&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;1.&lt;br /&gt;Al respecto de Cuernavaca, pareciera que la novela &lt;em&gt;Bajo el volcán&lt;/em&gt;, de Malcolm Lowry, constituye una especie de carta astral. Un documento esotérico que desde las primeras líneas nos revela ciertos rasgos del carácter profundo de este sitio llamado antiguamente Cuauhnáhuac. Tal vez como el Cónsul Geoffrey Firmin, buscador de símbolos ocultos e inventor de tragedias continuas, donde encontramos una simple imagen descriptiva hallamos también una densa estampa alegórica que textualmente dice lo siguiente:&lt;br /&gt;“Los muros de la ciudad, construida en una colina, son altos; las calles y veredas, tortuosas y accidentadas; los caminos, sinuosos. Una carretera amplia y hermosa, de estilo norteamericano, entra por el norte y se pierde en estrechas callejuelas para convertirse, al salir, en un sendero de cabras. Quauhnáhuac tiene dieciocho iglesias y cincuenta y siete cantinas. También se enorgullece de su campo de golf, de multitud de espléndidos hoteles y de no menos de cuatrocientas albercas, públicas y particulares, colmadas por la lluvia que incesantemente se precipita de las montañas”.&lt;br /&gt;En este pasaje donde se expresa la conjunción de elementos geográficos y arquitectónicos, descubrimos una ciudad encerrada en sí misma como un laberinto perenne pero dispuesta de tal manera que puede permitirse la fuga cotidiana, como si se tratara de un jardín paradisíaco. Si miramos más allá de los límites de la ciudad, conocemos entonces el sentido histórico de esta construcción idílica que promete aislamiento y extravío: Cuernavaca se acerca al Distrito Federal mediante una carretera moderna para ofrecerle sus delicias, pero se aleja de su propia región que no merece más que caminos polvorientos para que transiten las bestias.&lt;br /&gt;Desde la fundación de la ciudad hasta ahora, el norte de Cuernavaca ha sido el centro: el polo magnético que le da dirección. Frente a nosotros tenemos un lugar que va de un pueblo tributario de los mexicas a un destino turístico de los capitalinos de hoy. Además de la proximidad física que se mide en cerca de 80 kilómetros entre Cuernavaca y el Distrito Federal, otra razón fundamental explica esta situación: un modelo centralista de organización política y económica del país. En otras palabras, un ejercicio del poder desde el centro que determina las funciones y las actividades de la periferia, tanto en su relación hacia el exterior con este centro como hacia el interior de sí misma, con sus espacios constitutivos.&lt;br /&gt;En décadas recientes se ha puesto énfasis en la descentralización de las instituciones que conforman el Estado mexicano, planteándose como una macroestrategia para atender las necesidades y posibilidades de un complejo territorio nacional. No obstante, este proceso descentralizador suele mantener intacto el principio de control autoritario al concebirse unilateralmente. La tendencia centrípeta que por siglos ha estructurado la vida pública de México sigue reproduciéndose en distintas escalas: local, regional o nacional; municipal, estatal o federal. Cuernavaca padece el mismo trauma, incluso con intensidad paroxística.&lt;br /&gt;En materia de cultura, lo que impera en esta metrópoli en relación con su contexto urbano inmediato es lo que podríamos llamar un centralismo descentrado, el cual termina por distanciarla de sí misma: una inercia ideológica que conduce a pensar nuestro medio cultural, sin duda emergente y periférico, como si se tratara de responder a las expectativas del que existe en el D.F., consolidado y centralista. Un esquema que se sustenta en la ignorancia o la omisión del devenir histórico específico de nuestro lugar, pero también del que se tiene como modelo.&lt;br /&gt;A pesar de las buenas intenciones, esta concepción de la escena cultural que exigimos en Cuernavaca apunta hacia el establecimiento de una superficie especular, sin trasfondo concreto al menos en términos de infraestructura y mercado, la cual tendría que replicar la lógica y la actividad que se dan, en este rubro, en la capital del país. Deseamos lo que no somos o no tenemos. La Noble y Leal Ciudad de México: nuestro fetiche más querido. Nuestro gran amor primero.&lt;br /&gt;Más que una iniciativa o política definidas, la idea del centralismo descentrado en Cuernavaca se refiere a una mentalidad que orienta la construcción de determinados discursos de la promoción y la difusión de las manifestaciones artístico culturales generadas en la ciudad, ya sea que se impulsen desde la institución o la ciudadanía. El centralismo descentrado es el punto de origen tanto de la promoción y difusión del arte contemporáneo que se realizan con el objetivo de destacar cierto cosmopolitismo local; como de las mismas actividades que se llevan a cabo en torno al arte popular para destacar el pintorequismo nativo. En ambos casos, observamos puestas en escena discursivas en donde Cuernavaca actúa el papel que se espera de ella, según las líneas que le han sido dictadas históricamente desde el poder político y económico, que por supuesto nunca está en los márgenes. Una representación histriónica que suplanta la realidad de todos los días, donde lo que importa es la simulación, no el hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.&lt;br /&gt;Un ejemplo paradigmático de mistificación simplificadora es el de Tijuana, ponderada durante los últimos años como la Babel cultural que hace segunda al D.F. La estrella roquera de la provincia mexicana que tan sólo en 2005 y 2006 fue protagonista de distintas ferias y festivales especializados, tanto dentro como fuera del país. Una necesaria crítica a este fenómeno primordialmente mediático fue hecha por el escritor bajacaliforniano Heriberto Yépez en su libro de ensayos &lt;em&gt;Tijuanologías&lt;/em&gt;. Este texto evidencia el proceso de espectacularización de la realidad tijuanense, que la frivoliza hasta hacerla parecer un set de televisión donde se graba, para delectación de los espectadores nacionales e internacionales, el melodrama de Tijuana, la ciudad fronteriza por antonomasia, donde según Néstor García Canclini funciona un privilegiado laboratorio de hibridación cultural.&lt;br /&gt;Para Yépez, las mentiras fabricadas para disimular el racismo imperante, la explotación laboral, el clasismo consuetudinario, la impostura idiomática o el falseamiento artístico, dan cuerpo al discurso de la tijuanología, que define como “una forma de desprecio hacia el otro-mexicano, sea éste el indígena, el mestizo, el pobre, la mujer o el chicano”. En la medida en que se niegan estos problemas que no son exclusivos de la urbe norteña y sí comunes en todo México, todos somos tijuanólogos y sin fronteras.&lt;br /&gt;Por otro lado, en lo que respecta a la consideración de los fenómenos sociales pero sobre todo culturales que se suscitan en este lugar limítrofe entre México y los Estados Unidos, valdría la pena recordar lo dicho contundentemente por este autor:&lt;br /&gt;“Convertir a Tijuana en una ciudad excepcional es evidencia de nuestra hipocresía o de nuestra miopía. No es excepcional porque la frontera es una condición universal. Desde hace años la condición de frontera dejó de ser un concepto geográfico. Los medios y el consumo hacen que ciudades interiores, lejos de otra nación, sean tan o más fronterizas que las colindantes con el extranjero. Nueva York es una ciudad norteamericana más fronteriza que San Diego. Acapulco lo es más que Tecate. Es la industria consumo-cultural lo que determina la fronteridad de un sitio, no el territorio”.&lt;br /&gt;Nos hemos detenido en el caso de Tijuana puesto que para cierto grupo o sector ésta representa la punta del ariete contra el centralismo cultural que padece la República Mexicana, por delante de ciudades como Guadalajara, con mayor tradición pero menos espectacular al momento de establecer una diferencia o una ruptura. Como queda claro, la realidad siempre es otra. Lo Otro cuya alteridad radical, descrita por Jean Baudrillard y Marc Guillaume, “constituye siempre una provocación y, por lo tanto, está destinada a la reducción y al olvido en el análisis, la memoria y la historia”.&lt;br /&gt;Una cosa es que Tijuana tenga una producción cultural destacable y otra que, aprovechándose de su originalidad y calidad, tanto instancias locales como foráneas pretendan crear un montaje que buscaría dar la impresión de una supuesta democracia cultural en la nación. Más o menos al estilo del priismo clásico cuando, en la segunda mitad del siglo veinte, se permitió la participación electoral de un partido comunista como estrategia de legitimación de un sistema político autoritario, que por lo demás continúa vivo y coleando. En suma, que las panaceas no existen.&lt;br /&gt;Estamos pues ante la pregunta irónica que un amigo poeta hace cuando la situación lo amerita: ¿queremos la verdad u horas de diversión ? Yo diría que podemos elegir ambas cosas simultáneamente si sabemos para qué queremos el conocimiento y el placer. Si de lo que se trata es de realizar una trabajo arduo pero satisfactorio para la construcción colectiva de una escena cultural que creemos merecen nuestras respectivas ciudades, puesto que respondería a necesidades y posibilidades concretas y vigentes, entonces hay que partir de un involucramiento estricto, sin condescendencias, con nuestro entorno más próximo, el que compartimos diariamente, nos guste o no, con una comunidad diversa y contradictoria. Una acción compleja como la materia misma que queremos abordar: la dimensión simbólica de nuestras sociedades, de la cual resultan finalmente las expresiones artísticas y culturales.&lt;br /&gt;De este modo, al proponernos iniciar un proyecto colectivo de promoción y difusión cultural debemos tener en mente como primer paso el conocimiento sistemático de la realidad circundante: sus actores, intereses, conflictos e imaginarios. Con base en esto creo que podremos generar un discurso crítico que cimiente el desarrollo del grupo y sus actividades, siempre en relación con un contexto particular. Después vendrán, aunque no por ello menos importantes, las preocupaciones relativas a la infraestructura y los recursos necesarios para hacer funcionar nuestras iniciativas. Lo que me interesa destacar aquí es que quienes nos dedicamos a la promoción y difusión cultural tenemos que cumplir, en un acto de honestidad intelectual, con la exigencia de contar con un corpus mínimo de referentes conceptuales y teóricos. De lo contrario, nuestros trabajos naufragaran en el mero voluntarismo, en la improvisación.&lt;br /&gt;Hace falta más que buenos deseos para tener un medio cultural vivo, actual, en nuestra ciudades que no nacieron Distritos Federales. En el arco de nuestras cabeceras, para el resguardo de nuestros ilusiones, entusiasmos y afanes, habría que colocar la definición del pensador francés Gilles Deleauze: la teoría es una caja de herramientas. Y es también, lamento decirlo, una dosis de escepticismo necesario. Y nada mejor para iniciarse en su práctica agridulce que la historia.&lt;br /&gt;Una vez apuntado esto, volvamos a la situación de Cuernavaca. El énfasis que históricamente se ha dado sobre las condiciones geográficas y climáticas favorables de esta ciudad ha devenido en una negación u ocultamiento de su compleja movilidad sociocultural, la cual resulta principalmente de fuertes procesos de migración y explotación económica. Como se sabe, este tipo de inercias se reflejan en la ausencia de conocimiento especializado, infraestructura adecuada y medios de difusión con calidad mínima.&lt;br /&gt;En el contexto de una metrópoli que se vislumbra como lugar de descanso para ricos y no tanto, el hecho de una política cultural estatal improvisada para satisfacer egos y gustos chabacanos, ha propiciado el exilio de la imaginación creadora del presente hacía esos ámbitos de realización que son los proyectos independientes. Aquí es donde se descubre la existencia de cierta vida cultural interesante en Cuernavaca: aquella que, impulsada principalmente por jóvenes, da cuenta en sus altibajos del proceso de transformación de este lugar y de las exigencias simbólicas que les plantea a aquellos como integrantes de una comunidad. Hay, en este sentido, dos necesidades que reclaman continuamente la atención de quienes se hallan involucrados en el quehacer artístico aquí: la de una identidad que los congregue y distinga, y la de una formación que les brinde las condiciones para establecer un diálogo crítico entre sí y con los demás actores sociales.&lt;br /&gt;Con respecto a la búsqueda de identidad suponemos que hay algo más allá de lo turístico. No obstante, me parece que esta exploración no tendrá un sustento real si no nos abocamos a la actualización de la memoria colectiva, es decir, el ejercicio en presente de esta facultad de los grupos humanos que les permite identificarse con una historia común y múltiple a la vez. No el recuerdo de personajes folclóricos y paisajes idílicos, sino la conciencia activa de aquello que fuimos, somos y, de acuerdo a las expectativas en juego, seremos. En otras palabras, tenemos que contemplar la posibilidad de la memoria como un factor que gesta identidad. Una memoria que nos permita distinguir los momentos y los fenómenos cismáticos que hacen de Cuernavaca lo que actualmente es. Una identidad que nos permita lograr la autonomía cultural que buscamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posdata: Últimas noticias nos llegan desde Cuernavaca: los conservadores nos ganan la partida vestidos de azul. Tal vez los descendientes de la corte local del emperador Maximiliano de Habsburgo o de los reaccionarios que le dieron la espalda a los zapatistas cuando tomaron la capital morelense. En este contexto, cabría preguntarnos: ¿para qué queremos una escena cultural fuerte?. ¿Para nuestros cinco minutos de fama? ¿O para sentar las bases simbólicas de un contrapeso a la barbarie económica y política que está arrasando las ciudades y sus patrimonios? Una diálogo extraído de &lt;em&gt;Bajo el volcán&lt;/em&gt; es el epígrafe que abre &lt;em&gt;Los detectives salvajes&lt;/em&gt;, de Roberto Bolaño, la novela que recrea las aventuras de los infrarrealistas, una especie de beatniks mexicanos: “–¿Cree usted en Cristo Rey [–le pregunta un pistolero sinarquista al Cónsul Geoffrey Firmin, en la barra de la cantina El farolito]. –No [–le revira secamente]”. No, he aquí la respuesta. Cada uno de nosotros tendrá que elegir su pregunta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-3375891205162342065?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/3375891205162342065/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=3375891205162342065' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/3375891205162342065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/3375891205162342065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/04/tan-lejos-de-morelos-pero-tan-cerca-del.html' title='Tan lejos de Morelos, pero tan cerca del Distrito Federal'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-5350277559894013210</id><published>2008-02-04T19:08:00.000-08:00</published><updated>2008-02-04T19:12:17.295-08:00</updated><title type='text'>Una mejor ciudad</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Hoy las putas salieron temprano. Debió ser porque no llovió. El sol aparece después de tres días de cielo cerrado y pensamos que ésta es una mejor ciudad.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-5350277559894013210?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/5350277559894013210/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=5350277559894013210' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5350277559894013210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5350277559894013210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2008/02/una-mejor-ciudad.html' title='Una mejor ciudad'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-6817711844533159604</id><published>2007-08-08T21:00:00.000-07:00</published><updated>2007-08-08T21:02:19.366-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 6</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Estrategia del olvido cursi: a tu recuerdo más que la suplantación el desgaste.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-6817711844533159604?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/6817711844533159604/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=6817711844533159604' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6817711844533159604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6817711844533159604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/08/esquirla-6.html' title='Esquirla 6'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-2583276090182978026</id><published>2007-07-11T22:25:00.000-07:00</published><updated>2007-07-12T08:02:11.226-07:00</updated><title type='text'>Un bonito pensamiento</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ya sea que durmieran solas o con compañía; despertarán sobre un lecho intacto o entre sábanas revueltas; se sentaran en el filo de la cama para sentir sus cabellos caer sobre sus mejillas o corrieran a abrir las ventanas mientras sus pantorrillas se marcan con fuerza; degustaran en el principio de su garganta la maldición de una noche seca o en la punta de la lengua la gracia de un encuentro; tuvieran como primera idea el conteo de las horas que sobran o la insuficiencia del tiempo; caminaran por su casa como entre tumbas o rodearan sus muebles como si se tratara de árboles; pusieran de fondo una pieza de música barroca o una canción de rock. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Como quiera que sea, me regocija pensar en las mujeres que esta mañana se lavan pausadamente el coño durante la ducha, como seguramente hace la joven vecina del departamento de abajo, de quien escucho su juego con el agua mientras me encuentro en la duermevela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-2583276090182978026?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/2583276090182978026/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=2583276090182978026' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/2583276090182978026'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/2583276090182978026'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/07/un-bonito-pensamiento.html' title='Un bonito pensamiento'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' 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href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=3459263890615673289' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/3459263890615673289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/3459263890615673289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/06/esquirla-5.html' title='Esquirla 5'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' 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href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=1099543430378356620' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/1099543430378356620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/1099543430378356620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/06/esquirla-4.html' title='Esquirla 4'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' 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href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=1210085571235549417' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/1210085571235549417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/1210085571235549417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/05/esquirla-3.html' title='Esquirla 3'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-6661560160105118251</id><published>2007-05-29T22:18:00.000-07:00</published><updated>2007-05-29T22:27:40.437-07:00</updated><title type='text'>Con M de María, con J de ...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sale a la calle para adentrarse en la ciudad. En el vórtice de ésta, entre su locura que quiere aparentar lo contrario, actúa cuerdamente: inventarse a si mismo para, tal vez, inventarse un lugar, el propio. A partir de ese momento, con la adopción de una nueva fe, ocurre el tránsito de un punto a otro de la existencia: de él a ella; ocurre también el peregrinaje cotidiano que indica una ciudad íntima.&lt;br /&gt;No él sino ella hace caso a su naturaleza revelada: hay que estar siempre en movimiento. Largas y duras caminatas en busca de la sobrevivencia hacen del suyo un recorrido vital. Fue así desde el primer día en que siendo joven, superado el golpe que le provocó la caída de un caballo en el rancho de su padre, allá por El Pilancón, se puso en marcha rumbo al templo evangélico de cuadras abajo, para dejar atrás lo que hasta ese instante había sido. Ahí dentro, mientras transcurrían los años cincuenta en aquel barrio pedregoso habitado por ganaderos llegados de Michoacán y Jalisco, sucedió al parecer una reencarnación divina algo posmoderna.&lt;br /&gt;Pasan los años y ella se ve siempre igual. Desde la esquina donde está la panadería La Paloma (fundada en 1942, según su fachada memoriosa), en el cruce de Domingo Diez con Aquiles Serdán, la gente vislumbra durante lustros, bajo el sol todavía adormilado de las ocho de la mañana, la aparición de su figura alta y enjunta, encorvada, surgiendo del callejón donde tiene su hogar. El cabello hasta el cuello, lacio y teñido de rubio, rodeado por un listón a la altura de la frente; la blusa blanca y de manga larga pegada al cuerpo; el pantalón rojo, ajustado a las caderas y con amplias campanas oscilando por encima de sus pies; los zapatos, de tacón bajo, rematados en puntas cenitales. Ella, radiante, como en un retablo mestizo, sosteniendo en la mano una pequeña botella de plástico en cuyo interior se encrespa agua bendita.&lt;br /&gt;Más terrenalmente, así se gana la vida: agua por monedas, bendiciones salvadoras por limosnas necesarias. No obstante, permitámonos un paréntesis: en la materialidad de este intercambio podemos leer la idea cristiana (puesta en práctica en tiempos de capitalismo) de hacer el bien donde cunde el mal: este valle herido por barrancas. Al respecto, Malcolm Lowry cuenta en &lt;em&gt;Bajo el volcán&lt;/em&gt; lo siguiente: “Mientras se crucificaba a Cristo –decía la hierática leyenda traída por el mar– la tierra se había abierto en toda esta región…” (1). A luz de este relato aparece una geografía maldita: frente a la presencia ambigua de la caminante, ante su cuerpo fronterizo, la ciudad se extiende, mítica, con todas sus profundidades y desde sus sombras acechan los demonios colectivos.&lt;br /&gt;¿Quiénes son ella y los que la conocen tras cruzar el umbral en cuya parte superior un letrero advierte “pueblo chico, infierno grande”? El escritor mexicano Joaquín-Armando Chacón ficciona tangencialmente este caso de la vida surreal en un capítulo de su novela &lt;em&gt;El recuento de los daños&lt;/em&gt;. Por voz del viejo Malkhe, personaje dueño de una imprenta y objeto de rumores por supuesta perversión sádica, sabemos de cierto encuentro mientras se toma una copa en La Universal, desde siempre un restaurante para ver pasar automóviles y extranjeros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo detuve, ofreciéndole un billete para que me rociara un poco con su agua bendita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Usted no lo necesita, señor Malkhe– el marica de […], otro de los locos del pueblo […].” (2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos imaginar para la ocasión un descenso celestial con todo y efectos especiales, lo cierto es que para bajar al centro y trabajar como Dios le manda, ella se encamina diariamente sobre la avenida Domingo Diez como quien da el primer paso en el juego de las serpientes y las escaleras. Si el azar le favorece a la vuelta de la esquina, con toda seguridad empieza la mañana sin recibir los insultos que como buenos días le da el encargado de la Tintorería Sánchez. Continúa por el lado de la escuela primaria y, en caso de no haberlo hecho el día anterior, pasa a la iglesia de “los hermanos”, como les llamaba su católica madre a los fieles de esa congregación. En el resguardo de esos muros realiza la alquimia de convertir agua en algo más: obtiene una sustancia que aviva deseos o sofoca prejuicios. De cualquier modo, en medio de la rutina, ofrece a sus paisanos la posibilidad de la catarsis.&lt;br /&gt;Sin reportarse a si misma ninguna novedad, a la altura de donde están esos grandes árboles sufrientes, como desollados por el viento, en la contraesquina del hospital general, se pregunta qué camino seguir. Como ve un mal augurio en la ambulancia que dobla hacia la izquierda, con dirección a la plaza comercial pionera en la deforestación de la urbe, descarta hacer el trayecto que, tiempo después, registra un viejo cronista de la ciudad preservando el anonimato, al estilo del gran chisme de vecindad que es, en ciertas ocasiones, la memoria colectiva en provincia. Levantemos la oreja:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nunca se supo que hubiera caído en actos reprobables en su condición de amanerado. Siempre mencionaba a Dios, a la Virgen, sus creencias religiosas, principalmente cuando según él ‘bendecía’ con agua que él mismo hacía en una botella y una flor (sic). Hacía un recorrido diario desde su casa, pasaba por el Casino de la Selva a Aurrera, bajaba por la prolongación de la Calle del Arco en Gualupita y pasaba a la imprenta de Chencho y llegaba a una cantina que había en la esquina con la calzada de Leandro Valle, y así proseguía recogiendo gratificaciones a cambio de ‘bendiciones´o bien leía la suerte en la mano de quienes se lo solicitaban” (3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, si se decidiera por esa ruta correría el riesgo de toparse nuevamente con El Borja, ese vago quien desde una banca vigila permanentemente su reino: el Parque Melchor Ocampo, en la colonia Gualupita. El recuerdo presente en forma de puñetazos directos a la cara, con El Borja encima, mientras ella le grita desaforadamente con su voz tipluda: ¡te vas a ir a los infiernos, hijo de la chingada! ¡te vas a ir a…! Aquella vez no funcionó la frase con la que logra conjurar muchas agresiones. Frente a la escena, los de la carnicería pararon de afilar sus cuchillos y se limpiaron las manazas en los delantales ensangrentados, a la expectativa. Cuando la madriza llegó a su fin, lo más probable es que ella no viera al chivo degollado del mostrador que presenció todo en un silencio más que elocuente.&lt;br /&gt;Toma entonces, como quien lanza los dados creyendo en su buena fortuna, el otro camino, el que pasa de largo por el hospital, no sin antes humedecer la entrada del nosocomio. Cruza la calle de Pericón (cada vez que anda por aquí piensa en las flores del mismo nombre que hechas cruces logran que Satanás se repliegue en su asedio del 29 de septiembre, mientras San Miguel Arcángel celebra beodamente su día) cruza para internarse en La Caracola, una espiral de asfalto que desemboca en el afluente de Leandro Valle. Sobre éste, realizadas unas escalas previas e infructuosas en algunos negocios, llega a la cantina La piedra: pese a todo (uno que otro ahogado en cerveza), territorio de amigos. A solicitud del dueño, ella vierte su agua en las cuatro esquinas de este oasis enclavado en el desierto cotidiano. Cirilo, el mesero que guarda estas playas de calma tensa, la observa alejarse rumbo al puente que se resiste a ser tragado por las enormes fauces de la barranca de Amanalco.&lt;br /&gt;Sin mirar plenamente la hondonada, tal vez de reojo, acelera el paso para arribar a esa otra cantina que lleva el nombre de El Danubio, como si se tratara de un barco encallado oxidándose frente al inicio de las calles de Matamoros y No reelección. Las puertas abatibles como en las películas del viejo oeste revolotean suspendidas en el aire al entrar ella. Durante un par de segundos no se escucha el tintineo de las botellas y los vasos: uno, dos y los chiflidos burlones se desbordan. Después los jilgueros humanos se aburren y vuelven a lo suyo, la bebida y la botana. Aquí también hay amigos. Prodiga bendiciones y recibe lo suficiente como para pedirse un refresco, un caldo de camarón y unas tostadas de pata de cerdo. La ven comer con gesto de insaciables las mujeres desnudas de los carteles pegados en la pared. Fuera del antro, con el rostro hacia el corazón de la ciudad, su espalda recibe el viento que baja del norte, como empujándola levemente.&lt;br /&gt;El centro es un laberinto de muros invisibles. Entre sus calles ella, como muchos más, se pierde y se encuentra, va de un sitio a otro, de una persona a otra en busca del sentido que necesitan sus pasos para librarse de sí misma. Paralelamente, también visita algunos establecimientos, los de sus clientes devotos: en la calle de No reelección, las tiendas de ropa; en la de Matamoros, las casas de electrodomésticos; en la de Guerrero, las zapaterías; en la de Morelos… A fuerza de persistentes caminatas, no sólo gana un poco de dinero: frente a todo aquél o aquélla que vive, trabaja o deambula en el centro gana también el don de la ubicuidad. Está en todos lados, incluso en el imaginario de los habitantes de la urbe. Forma parte de la historia de todos los días: ella, la que por su diferencia suscita reacciones encontradas (tolerancia o rechazo) entre los pobladores de un lugar contradictorio por naturaleza.&lt;br /&gt;Hay dos puntos en esta metrópoli desde los cuales puede contemplarse el atardecer deslizándose del cielo común al interior personal. El primero, el campanario de la catedral franciscana, a cientos de metros de altura. El segundo, en las inmediaciones del kiosco del Parque Juárez, a nivel del suelo. Desde éste, ella mira hacia aquél; mientras aquí abajo graznan los pájaros en los árboles y allá arriba doblan las campanas siete veces. Entonces sabe que tiene que irse.&lt;br /&gt;De esta ciudad a otra: de Cuernavaca misma a Cuernavaca distinta. De él a ella: de Ernesto Poblete Villegas a Maria de Jesús. De un tiempo a otro: de cuando un caballo marca el principio de una travesía a cuando un automóvil, con un atropellamiento el 5 de agosto de 1995, marca el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Lowry, Malcolm. &lt;em&gt;Bajo el volcán&lt;/em&gt;. México, edit. Origen/Planeta, 1985, 414 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Chacón, Joaquín- Armando. &lt;em&gt;El recuento de los daños&lt;/em&gt;. México, edit. Diana, 1987, 335 p. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;3. Varios. &lt;em&gt;La Cuernavaca de ayer&lt;/em&gt;. Cuernavaca, Ayuntamiento de Cuernavaca, 1999, 79 p.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;(Una versión de este texto fue publicada en el número 9 de &lt;em&gt;Tabique. Revista para la obra, la zozobra y los colados&lt;/em&gt;.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-6661560160105118251?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/6661560160105118251/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=6661560160105118251' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6661560160105118251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6661560160105118251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/05/con-m-de-mara-con-j-de.html' title='Con M de María, con J de ...'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-5972783611286212637</id><published>2007-05-24T14:21:00.000-07:00</published><updated>2007-05-24T14:55:20.340-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 2</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Esto no es literatura. Simplemente la ventana de un cuarto de azotea. Y el Sol de las nueve de la mañana.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-5972783611286212637?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/5972783611286212637/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=5972783611286212637' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5972783611286212637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5972783611286212637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/05/esquirla-2.html' title='Esquirla 2'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-4838879728828127012</id><published>2007-05-13T09:39:00.000-07:00</published><updated>2007-05-29T22:18:49.178-07:00</updated><title type='text'>El nacimiento de una secta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La reunión tiene lugar en el departamento de Pablo. Afuera, en el jardín que nos circunda, los astros están alineados y los insectos se desgañitan en un canto nocturno. Hace unas horas concluimos un recorrido por las calles siguiendo la &lt;em&gt;Guía alquimista para desaparecer una ciudad&lt;/em&gt;. Desde entonces parece que sólo comprendemos el reverso de los mensajes, donde se ven y escuchan las tentaciones que pueden volvernos unos posesos. Digamos que algo vibra, sutil y denso a la vez. Y nuestros sentidos, en medio del marasmo que originan el calor y la humedad, lo registran. Ese algo sucederá. De modo que estamos presentes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Quisiéramos que el rumor no fuera cierto, pero se confirma en los hechos: aquí no pasa nada, excepto detrás de las bardas. Por no dejar nos preguntamos ¿qué pasa donde nada pasa? La funcionalidad a secas, a veces encubierta por la simulación. Se necesitó de un oasis y se le llamó Cuernavaca, un edén. Pero el desierto es universal y vuelve siempre: sus tormentas también se agitan en las entrañas de un nombre exuberante. Y el engaño de una ciudad que dice ser lo que no es, se viene abajo. Por encima de su máscara de gestos reposados, queda expuesta la aridez de su vida pública. Mejor así, para que se despejen las dudas. Debido a esta condición se da el movimiento que lleva de las fachadas a los interiores. O lejos de este sitio.&lt;br /&gt;En nuestro caso, el punto de partida de este viaje es aquél donde se confunde el anacoreta con el libertino, ya sea que un páramo o un castillo les espere: la reclusión que libera por medio del dolor o el placer. El retiro. Que nosotros volvemos una empresa colectiva, a pesar de los caprichos de nuestros egos. La explicación de esto es sencilla: una sed conspirativa nos congrega. Y la cerveza que bebemos más que apaciguarla la exalta. El blanco que elegimos somos nosotros mismos, para desentumecernos la existencia. La conversación inicia, el secreto se gesta. Como una llama que levanta sus resplandores hasta los rostros de quienes la rodean en esta sala, espacio que visto de reojo adquiere profundidad de bosque. En este claro desembocamos después de atravesar, cada quien por su lado, a su propio tiempo, las catacumbas de las noches que son una sola. La noche continua.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Como bien se supone, éste es un encuentro que resguarda su voz y sus formulaciones. Lo cual no impide que se sepa lo siguiente: de qué platicamos no importa, lo que importa es nuestro deseo de una historia propia, que por un lado nos integre y por otro nos separe, para vivirla más que para contarla. Un relato que nos trame, una trama que nos relate. Un juego de palabras como éste. El anhelo para el que ensayamos antiguas formas gregarias que van del banquete a la expedición. Cenamos prójimos pero también nombramos caballeros. Es decir, confabulamos. Apuntalamos la trinchera, preparamos el ataque. Entre cábulas y fábulas, como canta el juglar de la ciudad, Kristos, quien tiene un pacto con el diablo. Desde la despensa acechan las hondas y las piedras de la locura.&lt;br /&gt;Avanzaremos como bárbaros de buenos modales. Las ventanas de la urbe serán rotas a la hora conveniente del alba, su grito de cascada será el nuevo canto del gallo. En el centro de las recámaras planearán, escarabajos fornicando en el aire, los números del catastro estampados en las puertas de las casas. Al lecho de los padres llegará la hija virgen en una bata que revela su desnudez y les dirá mientras miran hacia el horizonte: “ya no vivimos donde vivíamos”. Cuando bajen por la escalera, los rincones crujirán sin miramientos sus testimonios miles de años guardados. Saldrán a las calles y el Sol se internará por sus ojos para dejar sus mentes en blanco, como el primer día. Verán, como todos sus vecinos, fogatas solitarias e insomnes en todas las esquinas de todos los barrios. A nadie más. Para entonces se habrán dado cuenta de que en el asta de la Plaza de Armas ondea una bandera que no es la suya ni la de nación conocida alguna.&lt;br /&gt;Pero no nos adelantemos. Por el momento detengámonos en esto que vemos: el instante en que se funda esta historia, el principio de todas las historias: el “Érase una vez...”. La advertencia que un hálito impulsa desde lo indecible para dar paso a lo que será dicho; el límite que declara un antes y un después. En él, en su fugacidad, se dispone un proceso: la transfiguración de la realidad mediante la imaginación, con el propósito de inventarse la vida. Y que tiene como consecuencia inmediata una representación en la que cada uno de nosotros comienza a actuarse a sí mismo, sublimando sus caracteres esenciales en una nueva figura que los contiene. Nuestras personas se transforman en personajes. En este punto de arranque pueden distinguirse ya los perfiles de la cofradía, de quienes queda por saber sus destinos: el documentalista seductor, el filósofo irónico, el poeta maldito, el librero obsesivo y el cronista que no cronica. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;¿Nombres? ¿Acciones? ¿Hechos? Érase una vez una secta que nació buscando más que dogmas acontecimientos. Teofanías. Cinco cómplices fueron los responsables de traerla al mundo de las sociedades secretas: Pablo, Armando, Félix, Gabriel y quien aquí solicita su anonimato. Aunque ya se conocían por separado, una noche de primavera coincidieron en la presentación de una revista literaria. Secuestraron un tren turístico a golpes de discurso, se emborracharon en un bar, fueron a casa de uno de ellos junto con otros amigos y amigas, y celebraron hasta el día siguiente. En ese momento ninguno se percató de lo que habían creado, sin embargo llamaban la atención ciertas acciones significativas, que culminaron en un viaje a una laguna cuando entraba el amanecer. Por supuesto que esto, como dice la gorda del comercial, es otra historia. O más tradicionalmente, arroz de otro mole.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;(Este texto fue publicado en el suplemento cultural &lt;em&gt;Bajo el Volcán&lt;/em&gt;, de &lt;em&gt;La Unión de Morelos&lt;/em&gt;, el 27 de mayo de 2007)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-4838879728828127012?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/4838879728828127012/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=4838879728828127012' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/4838879728828127012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/4838879728828127012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/05/el-nacimiento-de-una-secta.html' title='El nacimiento de una secta'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-6182710879022173566</id><published>2007-05-11T12:58:00.000-07:00</published><updated>2007-05-11T13:01:06.170-07:00</updated><title type='text'>Esquirla 1</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Nací viejo: frisando la medianoche, con las horas del día encima. Entonces me pedí un trago a gritos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-6182710879022173566?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/6182710879022173566/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=6182710879022173566' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6182710879022173566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/6182710879022173566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/05/esquirla-1.html' title='Esquirla 1'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-7811539435323125931</id><published>2007-05-02T13:26:00.000-07:00</published><updated>2007-05-02T13:41:00.677-07:00</updated><title type='text'>La insurrección de los vestigios</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_k9HiKh9a2pA/Rjj2yPYLcbI/AAAAAAAAAAM/Hd4VSeIJ1yU/s1600-h/Foto_M3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5060065524332589490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_k9HiKh9a2pA/Rjj2yPYLcbI/AAAAAAAAAAM/Hd4VSeIJ1yU/s320/Foto_M3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;¿Qué habrá sido de Esbeidi?, me pregunto cuando al revisar un álbum doy con la fotografía de un niño y una niña, de entre cinco y seis años de edad, que posan para el morbo futuro sus indumentarias costeñas, a cientos de kilómetros del litoral más próximo. Él arroja un gesto adusto mientras soporta una camiseta a rayas, un pantalón de corte recto y unos huaraches por los que se asoman sus dedos. Ella ofrece una sonrisa tímida que sugiere delicias, como las frutas de plástico que lleva en la cabeza, vestida con una blusa corta y una falda floreada que ondea con su mano izquierda. Hay mucho sol y poca brisa en ese jardín de niños donde Carlos el flaco y Esbeidi la gorda son retratados por sus madres para dejar constancia de que bailaron celebrando el inicio de la primavera, en una ciudad en la que se supone nunca termina.&lt;br /&gt;Estoy ante una imagen que es un vestigio: ruina, señal o resto de algo material o inmaterial, según una definición del diccionario. Y creo que no he salido a buscarlo, sino que ha venido a mi encuentro. Más acá o más allá de los lugares comunes hacia los que conducen las impresiones primeras. Exactamente ahí donde cerca de veinte años de escombros y cimientos son removidos por una suerte de animismo subterráneo. Primero, un palpitar; después, un estiramiento; más tarde, una trepidación. Como epicentro, este vestigio que queda a la intemperie.&lt;br /&gt;Entonces tengo noticia de ciertas profundidades. De las cosas que he abandonado en los márgenes de mi vida y que se resguardan en las grutas de los armarios, los libreros o los rincones. Hasta que un día me envían un mensajero que las representa, para hacerme saber de la conquista mediante la cual extienden su reino fundado en la oscuridad: el pasado. Para comunicarme mi situación al respecto; ante la cual nada tengo que hacer porque siempre será demasiado tarde. De cualquier modo está la entrevista con ese heraldo que me enfrenta e interpela: el objeto que ha emergido para llegar hasta mí, con su propia historia que se confunde con la mía. ¿Qué puedo hacer sino emprender una arqueología de mi mismo?&lt;br /&gt;Frente a esta fotografía reconozco la fragilidad de cierto mito: los buenos tiempos de la infancia. Como en la fundación de las comunidades, en el origen de las personas suele haber capítulos que éstas excluyen de la historia oficial que dan de sí mismas: esos donde la abyección del dolor y del sufrimiento aparece y cobra forma en actos fuera de toda épica, aunque finalmente generan experiencias formativas. Hablo de esos comportamientos impresentables que dan cuenta de las debilidades más íntimas, ya sea que éstas se recubran con la mansedumbre del sacrificado o la crueldad del verdugo. Y por los cuales ciertos mártires y ciertos tiranos se hermanan, causando pena ajena por su situación absurda, pues antes que mover su voluntad para superar sus cuitas prefieren el autismo o el berrinche.&lt;br /&gt;Esta divagación viene al caso porque se refiere, por un lado, a esos chavitos gandallas que pateaban loncheras que nos les pertenecían, como una manera de inconformarse por la poca inteligencia que les fue otorgada. Y por otro, a esos pequeños tránsfugas que, ante el nulo respeto por sus bienes, optaban por imaginar que no estaban donde estaban: tal vez en Acapulco de la mano de Esbeidi sin que fuera necesario dirigirle palabra alguna, inaugurando el enamoramiento por ósmosis.&lt;br /&gt;He aquí la confesión a la que me obliga mi reliquia a todo color: la niña que me acompaña me gustaba, pero mi timidez me impidió decírselo oportunamente. Nos falto comunicación, como se dice ahora. Y nos separamos sin estar juntos. No obstante también pienso que ella no estaba lista para un hombre como yo. Posiblemente debido a su insensibilidad telepática, tomé mi primera distancia del mundo: la no correspondencia entre fantasía y realidad me molesta desde entonces. Tal vez sea por esto que mi infancia no me sabe a caramelo, sino a pila alcalina: ácida y electrizante. En fin, más allá de estas suposiciones, dicho momento capturado revela una especie de arquetipo personal que ha regresado últimamente por sus fueros: la imposibilidad de permanecer a lado de una mujer por mucho tiempo, si no es mediante un proceso químico de fijación de la luz sobre un papel preparado debidamente para ello. ¿Todos tendrán a su Esbeidi? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No lo sé. Pero probablemente todos tenemos ruinas ocultas, las que por invisibles ejercen mejor su poderío. Como los templos prehispánicos sobre los que fueron levantadas iglesias católicas y que desde entonces son escenarios de una veneración masiva e intensa. Así sucede también con esos objetos cotidianos que desde sus escondites irradian su magnetismo para dirigir nuestra vida en uno u otro sentido. ¿Por qué lo hacen? Porque despojados de sus significados originales por nuestro sentimentalismo o sensiblería, nos regresan la carga que les hemos colocado encima. Ahora que son fragmentos de ídolos o altares, que actúan en nosotros desde siempre y que para nada nos piden nuestro consentimiento. Porque son nosotros mismos, eso que fuimos. Los vestigios que somos. Y que nos piden satisfacer sus extravagancias, congraciarnos. Por ejemplo, escribiendo sobre ellos. O como en el caso de un amigo: llenando de fruta el refrigerador que compró para un amor que no fue y que se lo recuerda por las noches, cuando su mecanismo ruge en el silencio de su buhardilla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Este texto fue publicado en el suplemento cultural &lt;em&gt;Bajo el Volcán&lt;/em&gt;, del periódico &lt;em&gt;La Unión de Morelos&lt;/em&gt;, el 22 de abril de 2007.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-7811539435323125931?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/7811539435323125931/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=7811539435323125931' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/7811539435323125931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/7811539435323125931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/05/la-insurreccin-de-los-vestigios.html' title='La insurrección de los vestigios'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_k9HiKh9a2pA/Rjj2yPYLcbI/AAAAAAAAAAM/Hd4VSeIJ1yU/s72-c/Foto_M3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-5139858060127777312</id><published>2007-05-02T13:05:00.000-07:00</published><updated>2007-05-02T13:25:15.112-07:00</updated><title type='text'>Mi deporte favorito</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mi deporte favorito en el Distrito Federal es la mudanza. Y en honor a la verdad debo decir que soy un buen atleta. Ocho cambios de casa en ocho años de residencia en el pandemónium, me respaldan. A diferencia de muchos que inician su carrera deportiva en la niñez, yo lo hice tardíamente. Salí de mi lugar natal con el pretexto de llevar a cabo mi formación universitaria y fue hasta entonces cuando descubrí el don que Dios me dio: ir de un lado para otro. En términos más estrictos, ser un gitano de olimpiada.&lt;br /&gt;Poco a poco mi entrega se hace merecedora del reconocimiento público. Lo noto cuando cercanos y lejanos me preguntan no dónde vivo ahora sino dónde viviré próximamente. De esta forma expresan su interés por el estado de mi trayectoria, pidiéndome nuevos retos. Como cuando se espera de un alpinista que conquiste otras cimas. Se los agradezco.&lt;br /&gt;Pero esto no sería posible sin el impulso arrollador de esta megalópolis, que pone el ejemplo. Porque ¿cómo estar quieto en un sitio que nunca lo está? Todo aquí es movimiento. Y la quietud sólo existe dentro de éste, como en el ojo de un huracán: una utopía fugitiva que exige su persecución sin descanso, rodearla hasta agotar todos los flancos para vislumbrar sus maravillas inasibles. De una colonia a otra.&lt;br /&gt;La búsqueda de lo divino en lo terrenal: éste es el principio que inspira la práctica de la mudanza con fines trascendentales. Yo también fui un neófito y pensaba que ésta no era más que un trámite engorroso en el que había que lidiar con cosas acumuladas, cajas de cartón y rumbos inciertos. Por supuesto me faltaba el conocimiento que da la experiencia: mudarme es una manera saludable de sacudirme el polvo, piel muerta. De mantenerme en forma. Para ocasiones venideras. Hasta que, insuperablemente ligero, cumpla con el designio bíblico: “polvo somos, del polvo venimos y en polvo nos convertiremos”. En su sentido último, la mudanza me permite recrear una vuelta al origen perdido, a su plenitud silenciosa y vacua,  que se halla también en esas habitaciones baldías de las que uno se va o a las que uno llega. Y a partir de las cuales habrá que empezar de nuevo.&lt;br /&gt;En su realidad de competición, la mudanza tiene dos modalidades: colectiva e individual. Yo me especializo en la segunda variante. De modo que puedo decir que la mudanza practicada individualmente constituye un pentatlón domiciliario en el que uno se enfrenta consigo mismo. Porque sin duda hay un conjunto de actividades físicas que prueban la energía y resistencia propias: lucha con objetos rebeldes que no caben donde se quiere que quepan; sobresaltos nocturnos por los murmullos que provienen de las cajas; levantamiento de enseres que se confabulan con la fuerza de gravedad para pesar más de lo que deben; lanzamiento de recuerdos y otras fruslerías al bote de la basura; caminatas para encontrar un espacio adecuado donde repetir, tarde o temprano, el mismo proceso.&lt;br /&gt;El espíritu resulta fundamental para desempeñar un buen papel en este tipo de justa deportiva. Para continuar la marcha se requiere más que puro músculo. Se necesitan valores supremos. No me avergüenza confesarlo, porque sé que en la aceptación de mis debilidades se refleja mi fortaleza: en ciertos momentos la comodidad me ha hecho dudar de seguir mi camino. ¿Cómo he salido adelante? Gracias a mi estima profunda por la libertad, que me hace ver que tras las veleidades de instalarse permanentemente en un lugar se esconden los rigores de un orden sostenido con alfileres: la costumbre y la rutina. Esas telarañas rinconeras que pueden atraparlo a uno como a un mosquito suicida y ante las cuales prefiero montar y desmontar departamentos como si fueran puestos ambulantes de la avenida Eje Central.&lt;br /&gt;Las mudanzas pueden vivirse como triunfos o como derrotas. Al respecto tengo presente un par de casos. Un triunfo fue la llegada a esa casa en el sur de la Ciudad de México, en la que un grupo de amigos y amigas coincidimos para fundar una especie de comuna pero con buen olor. Uno tras otro fuimos arribando con nuestras pertenencias variopintas para formar un collage doméstico, donde el estudio y la fiesta eran nuestras principales actividades. Una derrota fue la salida de ese apartamento en el norte de esta urbe, en el que me fui a vivir con una mujer para concluir una larga relación amorosa. Cada uno tomó sus cosas y se largó a donde mejor le convino. Como fui el último en salir me tocó cerrar la puerta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mediante mis traslados he construido una geografía personal que se extiende hacia los cuatro puntos cardinales: Pantitlán, Tasqueña, Carmen Serdán, Ciudad Jardín, Portales, Lomas de Sotelo, Santa María la Ribera, Xotepingo. Hasta el momento. Un archipiélago en este ponto vinoso (como canta Homero en &lt;em&gt;La odisea&lt;/em&gt;), en el que mi memoria suele pasear para reconocer las huellas de mi nomadismo. Y finalmente comprender que todo es transitorio. Una lección de humildad que nos ofrece la mudanza. Por lo cual, entre otros beneficios más, recomiendo ampliamente practicarla. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Este texto fue publicado en el suplemento cultural &lt;em&gt;Bajo el Volcán&lt;/em&gt;, del periódico &lt;em&gt;La Unión de Morelos&lt;/em&gt;, el 25 de marzo de 2007.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-5139858060127777312?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/5139858060127777312/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=5139858060127777312' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5139858060127777312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/5139858060127777312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/05/mi-deporte-favorito.html' title='Mi deporte favorito'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1530565118491992505.post-8394417352502979950</id><published>2007-05-02T11:58:00.000-07:00</published><updated>2007-05-02T13:26:45.174-07:00</updated><title type='text'>El arte de ver pasar el tiempo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La nostalgia no está de moda y si venimos aquí, en viernes, es por mero pragmatismo noctámbulo: queremos beber unas cervezas en medio del bullicio. Algo así me digo, a sabiendas de que sucederá más que eso cuando Félix y yo entremos a la Plazuela del Zacate, en el corazón taquicárdico de Cuernavaca. Llegamos al lugar por la esquina de Hidalgo y Galeana, y nos unimos al torrente de jóvenes clasemedieros que se pasean para ver y ser vistos, antes de sentarse a tomar unos tragos. Los bares se amontonan a los costados del callejón empedrado y en el centro, al aire libre, se despliega un remedo de cierto sueño televisivo: la pasarela pueblerina, ambientada con brillos de neón y sonidos pop, en la que se lucen los atuendos, antes y después de perder el estilo. Algo es algo. Pero se extraña a los reporteros de espectáculos.&lt;br /&gt;Y efectivamente, desde que los segundos se acumulan en años, las cosas no son como eran. A partir de los años noventa este sitio se convirtió en un espacio público de reunión juvenil: primero, la tribu provinciana que nos reuníamos en el Café Arte; después, los aldeanos globales que nos sentamos en cualquier mesa. Porque sin expectativas no hay decepciones. Porque hay que adaptarse a los tiempos, que corren rápido. Así que eso hacemos mi amigo y yo, y apuramos nuestro mejor paso para llegar al mismo bebedero de siempre. La mesera nos reconoce y nos da la bienvenida. Bienvenidos a la condición de parroquianos.&lt;br /&gt;Como quiera que sea, nos apegamos a la sabiduría ancestral y nos acomodamos según sus recomendaciones: en un rincón, con las espaldas a la pared, la mirada panóptica, con las sustancias debidas. Entonces estamos preparados por si acaso se desataran las pasiones y esta repetición de imágenes finsemaneras fuera interrumpida, en su frenesí planificado, por la explosión de la belleza. Tal vez una trifulca de cabaret, donde damas con guantes y caballeros con sombreros defienden el honor galantemente, a punta de lances. Una catarsis que se mueve al ritmo de la música de un pianista impertérrito, entre botellas y sillas que vuelan. Después el fuego multitudinario que se extiende por la urbe, mientras la gendarmería suena alegremente sus silbatos.&lt;br /&gt;De los puños a las barricadas, le cuento a Félix mi fantasía decimonónica y, a mis veintiséis años, me diagnostica vejez prematura. En todo caso, me justifico, se trata de un anacronismo que todos llevamos dentro: la búsqueda de un paisaje mítico. Félix me ve con ojos de no mames y diplomáticamente me cuestiona: “¿tú crees, güey?” Y antes de que responda cualquier cosa, me dice que tiene hambre y que va por unas garnachas al puesto callejero que está a lado. Quedo entonces con la muda libertad del telespectador frente a la pantalla refulgente. Me entretengo observando lo de hoy. He aquí la tierra prometida de la cerveza al dos por uno, donde desfilan los hijos de la crisis que ha vivido este país durante los últimos treinta años. Estudiantes y profesionistas, subempleados y desempleados, que conversan, danzan o brindan en lo que la realidad llega el próximo lunes, con su cauda de mentiras peores.&lt;br /&gt;Dicho sea con el dolor de mi escepticismo: hay por lo menos en esta escena un aire carnavalesco. Entre la trova, el reguetón o la electrónica de los bares, los cuerpos jóvenes se juntan para actuar su disolución en la acuosidad de la embriaguez, al resguardo de la máscara que es la noche. Y sin importar el hecho aguafiestas de que esto sucede dentro de una recreación para turistas de la provincia paradisíaca, que el comercio produce. Mejor que nada, basta esta insinuación de sensualidad colectiva para convocar a nativos y visitantes, cada fin de semana, a la Plazuela del Zacate. Y no dejar dormir a las buenas conciencias de esta ciudad, para quienes los valiums dejaron de causarles efecto. En suma, aquí todo mundo se encuentra porque el deseo llama. Un deseo circunscrito en un malecón sin olas. De cualquier modo, una postal.&lt;br /&gt;― Ya regresé. Ahora sí, ¿qué me decías? ―me pregunta Félix mientras se sienta en una silla y sube los pies en otra.&lt;br /&gt;― Nada. Oye, ¿a qué venimos aquí? ―me hago pasar por enfermo de Alzheimer tras una cortina de humo de cigarrillo.&lt;br /&gt;&amp;shy;― ¿Cómo que a qué? A beber ¿Que no?&lt;br /&gt;― ¿Tú crees, güey?&lt;br /&gt;Mejor guardar silencio. Y ver pasar el tiempo. Descarada y morosamente. Para descifrar sus posibilidades. Como cuando mi amigo y yo nos concentramos en las mujeres que van y vienen por este andador. En sus formas que centellean tras las blusas con escote, los pantalones entallados y las minifaldas de pocas palabras. El futuro del hombre es la mujer, creo que creemos. Y he aquí que practicamos con delectación un nuevo arte adivinatorio, donde la carnalidad nos señala el camino. Ya lo dijo Rilke, quien se solidariza con nosotros: “¡Ah Malte!, vamos así a la deriva y me parece que todos están distraídos y preocupados y no se preocupan cuando pasamos. Como si cayese una estrella errante y nadie la viese y nadie formulase un deseo. No olvides nunca formular tu deseo, Malte. No hay que dejar nunca de desear”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Le digo a Félix que quiero escribir una crónica. Antes de que todo esto desaparezca, bajo cualquier pretexto. En estos días en los que simples antros de vicio deben traicionar su congruencia. O correr el riesgo de ser borrados del mapa porque no son templos o plazas comerciales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;(Este texto fue publicado en el suplemento cultural &lt;em&gt;Bajo el Volcán&lt;/em&gt;, del periódico &lt;em&gt;La Unión de Morelos&lt;/em&gt;, el 11 de marzo de 2007.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1530565118491992505-8394417352502979950?l=merodeoseinsanias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/feeds/8394417352502979950/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1530565118491992505&amp;postID=8394417352502979950' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/8394417352502979950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1530565118491992505/posts/default/8394417352502979950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://merodeoseinsanias.blogspot.com/2007/05/el-arte-de-ver-pasar-el-tiempo.html' title='El arte de ver pasar el tiempo'/><author><name>Carlos Francisco Gallardo Sánchez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02814050389182397026</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_k9HiKh9a2pA/SkBMLrHECzI/AAAAAAAAABo/CNqkCTv8Z_o/S220/DSC00146.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
